DEJANDO ATRÁS LA VIEJA FORMA DE VIDA

R.V.R1960 Yo (Pablo) pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados… Efesios 4:1

El apóstol escribe a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso con el objetivo primario de aclararles un misterio que le fue revelado, el cual no se había dado a conocer aún a la humanidad. (…que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio… 3:6) Pablo quiere que sepan que para ellos hay una “esperanza a la cual Dios los ha llamado” 1:18

Esta palabra “llamado” en el capítulo 4 se traduce como vocación. Los padres de las tradiciones teológicas usaron mucho esta palabra no en un sentido moderno de “vocación profesional”, sino en el sentido teológico de ser convocado por Dios para formar parte de una nueva identidad y estilo de vida. Este es: “El llamado que Dios hace a la Salvación”

El Apóstol Pablo escribe a los “no judíos” de la iglesia de Efeso para invitarlos a caminar a la altura de “El llamamiento” al que fueron convocado… (paráfrasis personal). La palabra que usa allí es la palabra griega “ἀξίως” (axíōs) que evoca a la imagen de una balanza cuyas cargas se encuentran perfectamente equilibrio. (a la misma altura). Por un lado el llamamiento y por el otro nuestro estilo de vida.

Este llamamiento nos convoca a caminar de modo muy particular. Al ser iniciativa de Dios y no de nosotros requiere de una acción divina (por gracia por medio de la fe ... no por obras, para que nadie se gloríe.2:8-9) Y esta Gracia actúa en nosotros a través de la obra de su Espíritu Santo permitiéndonos reaccionar positivamente a su invitación. 1:13-14. Tan pronto Él coloca nuestros pies en su senda, inicia un proceso de transformación integral llamado “Regeneración” (Nuevo nacimiento) Este proceso nos lleva a ser distintos. Ya no andamos como otros… que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón… 4:17-18”

El requisito para iniciar el proceso es: desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo. 4:22-24 NVI

Visualmente el apóstol nos presenta una imagen de viejos atuendos que van quedando “esparcidos” detrás de nosotros y que son reemplazados por Dios por unos nuevos atuendos de justicia y santidad para parecernos cada paso más a El a medida que avanzamos. Aunque la imagen habla de atuendos (cubierta exterior), la transformación que propone es interna. Visible pero interna.

¿Cómo va tu camino? Si miras atrás ¿habrá un rastro de viejos atuendos de pecado de los cuales Dios te ha librado? Si miras hacia adelante ¿Ves las nuevas vestiduras de santidad y justicia que Dios tiene para ti y que tienen no sólo tu nombre sino tu talla?