¿DÓNDE ESTOY?
Muéstrame, oh, Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.
Salmo 25:4-5
Es importante definir cuál es el destino del camino por el cual decidimos andar. Versículos como Proverbios 14:12 advierten la importancia de reflexionar bien sobre nuestra elección: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.”
Jesús nos mostró antes de partir, dónde conduce su oferta. Él es el camino seguro que tiene como destino la casa del Padre. Mateo 7:13-14 nos ofrece más información sobre las alternativas: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”
Esto nos permite reflexionar que luego de saber el destino, la segunda reflexión más importante para nuestra vida es saber ¿Dónde me encuentro hoy?
Las aplicaciones de navegación y tráfico, tan útiles en el mundo de la tecnología, requieren de tu ubicación y destino para poder ser de ayuda. Para hacer una analogía, en el mundo espiritual es lo mismo. Necesito saber dónde estoy hoy para saber cómo me oriento hacia la casa del Padre, si ese es el destino que he elegido. Mi ubicación actual me dirá si estoy camino correcto o, en su defecto, si estoy perdido.
Qué buena noticia es saber que Jesús “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” Lucas 19:10 Su Misión es precisamente ésta, orientarte hacia el destino que Él ha preparado para ti.
¿Dónde te encuentras hoy? Es importante. La historia de los discípulos que iban camino a Emaús nos muestra lo crucial que es saber nuestra ubicación en relación con el destino que Cristo trazó para nosotros y cómo El mismo está atento para reorientarnos. “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.”
Sea nuestra oración a Dios en este año “Muéstrame tu camino y enséñame tu senda. Encamíname en tu verdad y enséñame” Que el nos muestre dónde nos encontramos en este momento. Los años de cristianismo no son indicador de nuestra ubicación como no lo son nuestra posición ni lo que hayamos hecho. Sólo Cristo es nuestro indicador. “Tú eres el Dios de mi Salvación”
La invitación para su iglesia es a hacer un ALTO, mirar a nuestro alrededor para saber si dónde estamos se parece a Cristo y esperar todo el día en El.
“El Señor es bueno y hace lo correcto; les muestra el buen camino a los que andan descarriados. Guía a los humildes para que hagan lo correcto; les enseña su camino.”
Salmo 25:8-9