RECORRER "EL CAMINO"
“Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy.” Juan 14:4
Un periodo que inicia es siempre una oportunidad para replantear nuestro rumbo. Solemos proponernos metas y objetivos, fijando nuevos plazos de tiempo y fechas límite. Apuntamos a desarrollar hábitos, aprender nuevas disciplinas, realizar cambios, iniciar nuevos proyectos o retomar alguno que a hallamos dejado “sobre el escritorio”. Aprovechamos el inicio de la nueva temporada para “resetear” nuestras mentes y agendas con la intención de reenfocarnos en lo que queremos alcanzar.
Jesús se encontraba reunido con sus discípulos estableciendo el rumbo a seguir en esta nueva temporada, luego de que El ya no estuviera físicamente con ellos. El Evangelio de Juan nos registra parte de la conversación. “No se angustien. Confíen en Dios y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas. Si no fuera así, ¿les habría dicho yo a ustedes que voy a prepararles un lugar allí? Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy.
Jesús invita a sus discípulos a comenzar a recorrer un camino. La meta y objetivo es “El Hogar del Padre”. Ya Jesús lo ha recorrido de ida con la intensión de prepararnos un lugar y lo planea recorrer de vuelta para encontrarnos en él y llevarnos allá.
Tomás pregunta nuevamente cómo buscando aclarar cualquier duda relacionada con el itinerario “¿Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino? —Yo soy el camino, la verdad y la vida —contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.”
Nuevamente, la meta y objetivo es “El Padre” y sólo a través de la fe en Jesús conoceremos cómo iniciar el recorrido. Él les dijo: “Les aseguro que el que cree en mí también hará las obras que yo hago y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.”
El camino del creyente es vivir “la vida de Jesús”, imitar sus obras en cada paso. De otra manera el camino puede tornarse peligroso. En dos ocasiones Jesús advirtió a sus discípulos “A donde yo voy, ustedes no pueden ir.” (Juan 13:33,36) En la segunda ocasión se dirigió específicamente a Pedro y la interpretación sugiere una profecía de su futuro martirio.
Al igual que Pedro pensamos que el camino puede recorrerse con nuestras propias capacidades, pero este camino requiere madurez y la guía absoluta de Jesús
Jesús recorrió el camino primero. El aseguró el recorrido para nosotros. Fue hasta entonces que Pedro comprendió lo que la invitación de Jesús a seguirle a la casa del Padre significaba (Jn 21:18) y accedió sin importar las consecuencias.
Reenfoquemos nuevamente nuestros objetivos hacia “El hogar de Padre” y asegurémonos de seguir la guía que Jesús nos ha dejado. Recordemos siempre que: “…nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.” Fil 3:20-21